domingo, 17 de abril de 2011

SESIÓN 2x04 - CAMINOS DIVIDIDOS

SESIÓN 2x05 A - ANSION

SESIÓN 2x05 B - LA INVESTIGACIÓN DE ITRUN

El Cuerno de Talus salió del hiperespacio e Itrun pudo ver a través del cristal el Planeta Dosha: hogar de los trandoshanos. Había permanecido muy pensativo durante todo el viaje. No sabía qué significaba la amenaza de Hellmont, Shailina y ahora, según lo que le había contado Helena, un tercer personaje: Tiapol. ¿Serían Tiapol y Hellmont la misma persona? ¿O Shailina era la líder y estaba manejando estas revoluciones a su antojo?
De repente, una transmisión apareció en la pantalla y pudieron oír una voz áspera que preguntaba:
-Carguero JT332, identifique su trasponedor
Itrun miró a Nyriag, quién asintió y contestó a la pregunta. Le dijeron que no llevaban ninguna carga y que sólo transportaban dos pasajeros.
-Perfecto. Pueden aterrizar en el Espacio Puerto Principal de Hsskhor.
-Gracias – dijo la zabrak
La piloto llevó la nave hasta el lugar donde les habían dado permiso para aterrizar. Sin embargo, antes de salir, Itrun se puso de pie de golpe de tal forma que Nyriag comprendió que quería decirle algo.
-Cariño, ¿dónde puedo mandar un mensaje al Águila Centenaria?
-Desde aquí puedes retrasmitir lo que quieras – le contestó señalándole cómo debía hacerlo
Itrun pulsó el botón que correspondía y se dispuso a grabar un mensaje para sus compañeros.
-Hola, chicos. Soy Itrun. He estado pensando en lo que me dijisteis acerca de Tiapol. Me gustaría que investigarais antes de iros de Ansion si existe alguna leyenda mítica sobre este personaje, así como la de Hellmont. Por favor, contestadme con lo que descubráis. Que la Fuerza os Acompañe.
Envió el mensaje y se levantó para salir de la nave con Nyriag. Al bajar, un trandoshano se les acercó con un datapad. Itrun comprendió que se trataba del típico cuestionario rutinario para controlar la salida y entrada de transporte.  
-Buenos días, tripulantes de El Cuerno de Talus. Son dos pasajeros… sí… - dijo observando el pequeño ordenador - ¿Nombre?
-Nyriag Kerath – dijo ella
-Itrun Mord – contestó él
-Nyriag Kerath… Itrun Mord… - repitió el trandoshano mientras escribía – ¿Cuál es su motivo del viaje?
-Vacaciones – respondió Itrun
-De acuerdo. Vacaciones… es curioso, Trandosha no puede presumir de ser un sitio turístico.
-Seguro que sí – alagó el jedi
-Gracias…  no se ven muchos zabraks por aquí. Salvo uno que últimamente venía y volvía a menudo.
-¿En serio? – se interesó Itrun, pues creía saber quién podía ser ese zabrak
-Sí. Aunque hace más o menos un mes que no lo veo. Bien. Que disfruten de su estancia en Dosha.
Nyriag dio unos pasos para salir del hangar, pero Itrun no se había movido. Seguía pensativo.
-¿Vamos?
-Espera un momento
E Itrun se dirigió al trandoshano con el que acababan de hablar, así que Nyriag, sin rechistar lo siguió. Al ver que el zabrak se dirigía hacia él, el hombre lagarto se volvió para tenerlo de frente.
-¿Deseaba algo?
-Sí. El zabrak que venía y volvía… ¿la última vez que lo vio fue de salida o de entrada al planeta?
-De entrada – dijo percatándose de la preocupación del jedi - Debe encontrarse aquí en estos momentos. ¿Lo conoce?
-Creo que sí. ¿Sabe su nombre?
-Sí, lo sé. Pero lo siento, no puedo proporcionarle esa información.
-¿Se llamaba Thatelroid?
El trandoshano se quedó por un segundo sin habla estudiando al zabrak que tenía delante. Era obvio que Itrun había acertado.
-Sí. Se llamaba Thatelroid.
-Gracias. Bueno. Veré si doy con él.
-Bien. Disfruten de Trandosha.
El joven matrimonio salió del hangar. Itrun intentó comunicarse con Anakin por el comunicador, ya que había quedado con él allí, pero no contestó.  Nyriag no dijo nada mientras su marido se guardaba el aparato en el cinturón. Al final, Itrun sugirió que lo mejor que debían hacer era ir a información. Así pues, los dos entraron en la ciudad y se encaminaron hacia una trandoshana detrás de un mostrador con un ordenador en el que se encontraba inmersa. Al verles les sonrió:
-¿Qué desean?
-Quisiéramos saber cuáles son las regiones del planeta.
-Bueno, es una amplia pregunta. ¿Para qué circunstancia? Quizá así pueda orientarles mejor.
-Estamos de periodo vacacional. 
-Bueno… Trandosha no es un lugar ideal para pasar unas vacaciones. De hecho en muchos mapas espaciales no salimos porque estamos incluidos en el sistema Kashyyyk. Pero la región de Hsskta es agradable. Hubo un problema con un escape de gases pero les aseguramos que ya está todo solucionado.
-¿Y eso? – quiso saber Itrun
-No se preocupe lo más mínimo, señor – dijo con una sonrisa la trandoshana para intentar aliviar la preocupación de el zabrak – Tenemos también algún monumento construido después del Imperio. Y realmente poco más. Sin embargo, si desean tomar algo yo les recomiendo que vayan al bar Doshcar. Seguro que lo encuentran muy adecuado.
-Muchas gracias.
Sin decir mucho más, Itrun y Nyriag fueron al bar que les habían indicado. Cuando llegaron observaron que estaba lleno de hombres lagarto, aunque también había gente de otras razas. Itrun estudió lo que había en aquel bar, pero aparte de ser un bar con camareros y clientes no era nada más. Suspiró y Nyriag al final, se atrevió a hablarle:
-Itrun. ¿Qué hacemos aquí?
-¿No te lo he dicho?
-Realmente no has dicho casi nada durante el viaje
-Lo siento, mi amor. Vamos a sentarnos y te lo explico todo
Al sentarse, un camarero les preguntó qué querían tomar, y los dos eligieron un licor de Kashyyyk que les recomendó. Al cabo de un par de minutos volvió con las bebidas y dejó a los dos zabraks solos, por lo que Itrun tragó saliva y se preparó para explicarle lo que estaba ocurriendo en la galaxia.
-Bueno. ¿Qué te he contado?
-Nada…
-Vaya… lo siento. – y con una forzada sonrisa intentó corregirse – Bueno, ¿recuerdas lo que te conté de Tund?
-Sí, eso sí me lo contaste.
-Pues he descubierto que Hellmont fue un zabrak que perdió los cuernos y que se fue de Iridonia después de enfrentarse contra sí mismo. Pero esa lucha le hizo más fuerte hasta que un día regresará a Iridonia para rescatar a los zabrak de la oscuridad de los humanos.
-Pero eso es lo que nos enseñaban en el colegio.
-Sí, pero alguien debe de estar usando esa figura. El caso es que Luke nos reunió al antiguo grupo para investigar unas desapariciones de senadores y creemos que Hellmont está detrás de esto.
-¿Por qué?
-Porque una mujer rubia que descubrimos que es su mano derecha – y habló tan bajo para que solo pudiera oírlo ella – de nombre Shailina, estaba presente cuando el Jefe de Estado Borsk Fey’lia fue secuestrado.
-¿Borsk Fey’lia ha sido secuestrado? – preguntó con los ojos muy abiertos
-Sí. Luego, durante el viaje, me han llamado mis compañeros y me han dicho que están en Ansion y que allí un tal Tiapol está dirigiendo una revolución como la de Hellmont y que tiene como servidora a Shailina. Tal vez Tiapol y Hellmont sean la misma persona.
Nyriag asintió para asimilar toda la información que estaba recibiendo acerca de aquel personaje del que Itrun le había hablado.
-Pero, ¿qué tiene que ver eso con venir a Dosha?
-Esto no lo saben mis amigos porque no quería preocuparlos. Pero decidí irme porque parece que esto tiene que ver con los zabrak – Itrun paró un momento en su relato, y bebió un trago antes de seguir – De hecho, Hellmont es un zabrak y sé de uno de nuestra especie que murió de forma misteriosa: Thatelroid.
-¿Thatelroid está muerto?
Itrun asintió con la cabeza.
-Bueno – Nyriag dejó escapar un suspiro – no sé si sentirlo: él intentó matarme. Pero la verdad es que no lo conocía mucho.
-Creo que existe la posibilidad de que Thatelroid no muriera y que sea Hellmont.
-Entiendo… ¿y qué vamos hacer?
-Me gustaría investigar ese problema de gases que hubo en aquel poblado
El rostro de Nyriag mostró cierta incomodidad al oír eso.
-Itrun… es un simple problema de gases. Eso pasa en muchos sitios
-Sí, pero es lo único que tenemos – contestó él
-¿Por qué no investigamos antes sobre lo que ocurrió? Así podemos saber si tuvo relevancia.
-Me parece bien.
Los dos se levantaron y fueron a hablar con el camarero. Les contó que aquel incidente en Hsskta ocurrió hace dos años antes de acabar la guerra contra los yuuzhan vong. Pero que no había vuelto a ocurrir en el planeta nada más que fuera destacable. No le tuvo que recordar a Itrun que debía pagar, pues le entregó los diez créditos que le debía por la bebida y el camarero se lo agradeció ya que había mucha gente que decía que se iban a fumar fuera y se iban sin pagar.
Empezaban a haber coincidencias: un problema en aquel poblado durante la guerra de los yuuzhan vong. Ya era posible que aquel incidente escondiera algo más, así que los dos decidieron salir del bar.
Sin embargo, antes de dar un paso hacia la puerta, una mesa fue volcada con brusquedad y dos trandoshanos se pusieron a disparar contra una mujer pelirroja que iba acompañada de una pequeña figura encapuchada y que también había sacado un bláster. Itrun corrió y procuró afectarle la mente a un trandoshano para que dejaran de disparar, pero no funcionó porque el reptil le gritó: “aparta” y siguió disparando.
Así pues, Itrun sacó su sable láser, lo encendió para que la azulada hoja fuera visible para todos y gritó: “¡Dejad de disparar!”. Los trandoshanos y la mujer pelirroja miraron al jedi, entre otra gente del bar que también se quedaron observándolo, pero volvieron sus cabezas contra su objetivo y continuaron disparando. Sin embargo, aquella mujer había mirado a Itrun con reconocimiento, y eso desconcertó al zabrak. Por otra parte, el jedi se fijó en que la pequeña figura encapuchada había desaparecido.
Llegados a este punto, Itrun alzó la mano y le arrebató con la Fuerza el bláster a aquella mujer haciendo que éste se dirigiera a su mano. Cuando los trandoshanos vieron esto, dejaron de atacar y salieron del bar. Al volverse, Itrun observó como la mujer del pelo rojizo se acercaba a él encolerizada.
-¡Itrun! ¿Se puede saber qué haces aquí?
Había algo en ella que hizo que Itrun no se diera cuenta de quién era, pero al oír la voz la reconoció enseguida: era Mara Jade.
-¿Mara?
-Aquí no se puede hablar. Vamos al Sable – ordenó ella
Itrun y Nyriag salieron con la mujer de Luke Skywalker, y la siguieron hasta El Sable de Jade. Una vez dentro de la nave, Mara se quitó las prótesis faciales de su disfraz – razón por la que Itrun no la había reconocido – y se sentó para hablar con ellos. No iba vestida como los jedi: llevaba otro tipo de ropa.
-¿Qué haces en Dosha, Itrun? Creía que estabas investigando la desaparición de los senadores con los demás.
-Sí. Pero me separé del grupo para hacer otra investigación
-¿Qué investigación? – quiso saber ella sin reparos
Itrun tomó una bocanada de aire antes de contestar.
-La muerte de Thatelroid
Debido a la reacción de Mara era obvio que no se esperaba aquella contestación. Estudió detenidamente al zabrak por un momento, y entonces le contestó:
-Curioso… yo estoy aquí por el mismo motivo
En esta ocasión, le tocó a Itrun sorprenderse. Nyriag tampoco esperaba que la jedi estuviera en el planeta por las mismas razones que ellos.
-¿Cómo es eso, Mara? – preguntó Itrun
-Bueno, tarde o temprano te tocaría enterarte – y tras una pequeña pausa que le cambió el tono de la voz añadió – Debes saber que han atacado la Academia Jedi
Itrun se sentó frente a ella perplejo. ¿Acaso Hellmont tenía tanto poder como para atacar el hogar de los jedi?
-Fue un ejército de droides. Un numeroso ejército. Algunos jedi consiguieron escapar y otros han sido capturados.
-¿Capturados? ¿Y Luke? – se sorprendió asimismo llamando al Maestro Skywalker por su nombre de pila
-Lo han cogido también
-¿Sabes si está bien?
-He intentado comunicarme telepáticamente con él constantemente pero no deja de mandarme mensajes de tranquilidad. Tranquilidad. No puedo estar tranquila. Gracias a Dios que Ben está sano y salvo con Han y Leia en Coruscant
-¿Y qué hay de Jacen y Jaina?
-No sabemos nada de ellos.  Y en cuanto a Anakin había quedado con él aquí pero no contesta.
-Pues ya es otra coincidencia: yo también había quedado con él en Dosha – explicó Itrun - ¿Crees que lo han podido coger también?
-No, no creo. ¿Tú por qué querías ver a Anakin?
Itrun respiró hondo y empezó a contarle todo lo relacionado con Hellmont: su encuentro con él en Tund, el secuestro de los senadores y el Jefe de Estado, lo que descubrieron en Iridonia y lo que le contó Helena por el comunicador.
-El caso es que creo que existe una posibilidad de que Thatelroid no muriera y ahora se haga llamar Hellmont. Y tal vez Hellmont y Tiapol sean la misma persona
-Pero te dijeron que Tiapol es humano…
-Sí, pero si Hellmont ha perdido los cuernos podría hacerse pasar por un humano
-Aún así se le notarían las marcas
-Bueno… tú has usado prótesis hace un momento – dijo Itrun con una ligera sonrisa
-Cierto – y enseguida volvió a centrarse en el tema – Luke me dijo que Anakin cambió mucho cuando llegó con Sobek. No estaba seguro de si se podía confiar en él.
-¿Y qué sabes de Sobek?
-Sé que perdió a su familia hace dos años y que vivía en Hsskta, donde se produjo el incidente del escape de gas.
-Tal vez, si Anakin cambió mucho y no era una persona de la que Luke se fiaría, podría tener cierta conexión con el lado oscuro. Podría ser que Anakin fuera TIapol
-¿Anakin: Tiapol; y Thatelroid: Hellmont? ¿Entonces por qué llevar a Sobek a la academia?
-No lo sé. Tal vez nuestro aprendiz tenga que desempeñar algún papel que desconozcamos.
-¿Un topo? Interesante
No llegaron a muchas conclusiones más. Entonces Itrun le preguntó por los trandoshanos del bar, que se habían sentido traicionados por Mara en un intento de sacar información, y por la pequeña figura encapuchada que había estado con ella. Mara llamó a alguien y un niño kel dor entró en la habitación.
-Éste es Dorn Lo, Itrun. Un antiguo Baran Do y, ahora, aprendiz padawan que ha logrado escapar del ataque a la Academia – Mara hizo una pausa antes de continuar – Quería pedirte algo. Me gustaría que investigaras la muerte de Thatelroid. Yo debo irme de Dosha y buscar a Luke. ¿Puedes quedarte con Dorn?
-En principio, sí. ¿Nyriag, qué opinas?
-Por supuesto – contestó ella
-Bien – dijo Mara – Dorn, a partir de ahora hasta que las cosas vuelvan a su cauce serás aprendiz del Maestro Itrun
-De acuerdo, Maestra Jade. Maestro Itrun – y le hizo una reverencia
Se levantaron de los asientos tras la charla y empezaron a despedirse.
-Mara, antes de que nos despidamos quiero pedirte un favor. Veo que se te da bien disfrazarte, ¿podrías dejarme algo de ropa para pasar como incógnito? Creo que en el bar he llamado bastante la atención.
Ella sonrió.
-Sí, es verdad. Y esa túnica jedi no ayuda mucho. Veamos qué podemos encontrar.
El problema era que Itrun era muy alto, y las ropas que Mara tenía de Luke en El Sable de Jade no eran de su talla. Sin embargo, gracias a su talento logró que con un poncho no se notara que la camisa que llevaba por debajo era demasiado corta, y los pantalones anchos que le dio le quedaban como unos normales. Eso más una combinación de botas fue suficiente para que Itrun no pareciese un jedi.
-Gracias, Mara. Ten mucho cuidado. Que la Fuerza te acompañe.
-Que la Fuerza te acompañe, Itrun.
Salieron los tres de la nave y vieron como El Sable de Jade despegaba para buscar al Maestro Jedi desaparecido. Ahora Itrun contaba con nueva información que debía tener en cuenta para las siguientes investigaciones. Un ejército de droides había atacado la Academia, no se sabía si Anakin era de fiar, y era posible que Sobek escondiera algo oculto.
Se fueron hacia El Cuerno de Talus y Nyriag pilotó la nave hasta llegar a Hsskta. Era un paisaje desértico y aparentemente inerte. Una vez hubieron despegado volvieron a bajar los tres juntos y fueron hacia el poblado.
Si Itrun se sintió desolado cuando Mara le contó el ataque en el hogar de los jedi, no había palabras para describir cómo se sintió al ver miles y miles de esqueletos esparcidos por todo el ya deshabitado pueblo. Se había convertido en un poblado fantasma. Itrun se acercó a un esqueleto e identificó que eran de trandoshanos. ¿Por qué le dijeron que ya no había problema en aquel lugar y en cambio estaba lleno de cadáveres?
-Maestro, mire esto – dijo el pequeño Dorn
Itrun y Nyriag se acercaron. Uno de los esqueletos le faltaba un brazo, pero el hueso revelaba que había sido seccionado de forma que cauterizó la herida: aquel esqueleto fue abatido por un sable láser.
-Puedo hacerme idea de quién pudo hacer esto – dijo el maestro
-¿Un ejército de jedis? – sugirió el aprendiz
-¿Ejército dices…?
Entonces Itrun observó el cadáver de al lado, y otro más, y otros más, alrededor, por todas partes: todos tenían heridas de sables láser.
-No lo entiendo – dijo el pequeño – ¿No dijeron que fue un problema con un escape de gas?
-Mi joven aprendiz, no te creas lo que dicen las instituciones gubernamentales – le respondió su nuevo maestro
-¿Y ahora qué? – preguntó Nyriag
Itrun recordó que Sobek vivía allí. Debía investigar dónde podía localizar su casa, pero era como buscar una aguja en un pajar.
-Mara dijo que Sobek vivió aquí, ¿no? – dijo el niño – podemos buscar una holored e indagar dónde se encontraba su casa. Tal vez haya alguna que no esté rota
Había un par de sistemas de holored destrozadas a la entrada, pero Itrun se mostró de acuerdo con su aprendiz y los tres se pusieron a buscar alguno que funcionara. Finalmente, Dorn encontró una que no parecía en mal estado, así que Itrun introdujo los datos. El sistema detectó que había tres Sobek en aquel poblado. Uno hacia el norte, otro en el centro y un tercero al este que era el más apartado del poblado. El Maestro Jedi pensó y dedujo con rapidez.
-Debemos ir al que está más apartado. Si Thatelroid escondía a Sobek lo apartaría lo más posible del centro del pueblo
-Estoy de acuerdo con eso – dijo Nyriag
-Vayamos para allá
No dieron ni cinco pasos cuando Itrun percibió por el rabillo del ojo que algo se movía. Se volvió, y Nyriag y Dorn lo imitaron. Itrun se quedó de piedra. Ante él había tres figuras conocidas que no veía desde La Guerra de la Balanza. Tres figuras humanoides con rostro en forma de calavera, una serpiente como arma y protegidas por la armadura de cangrejo vonduum: eran tres guerreros yuuzhan vong.
Aquellos alienígenas agitaron sus anfibastones y enseguida Nyriag sacó su bláster y Dorn su sable de luz de color verde, pero Itrun ya se había lanzado a la batalla con su sable en una mano y el de Lowen en la otra. En un rápido movimiento y antes del sabor de la batalla, le clavó su sable láser a uno de ellos matándolo en al acto. Nyriag disparó a otro en el hombro y Dorn se dirigió al tercero, que iba directo hacia él.
Este yuuzhan vong le dio un golpe al joven aprendiz, pero luego logró esquivar un ataque y el pequeño kel dor pudo devolverle el golpe, pero la armadura era demasiado dura para el láser. Itrun se encaminó hacia el yuuzhan vong que había sido disparado por Nyriag. El guerrero esquivó un ataque del jedi y aprovechó para acertarle un fuerte golpe con su anfibastón. Sin embargo, Itrun logró abatirle con un rápido movimiento de muñeca usando el sable de su antiguo compañero y el yuuzhan vong cayó muerto.
Solo quedaba uno y que se enfrentaba con el nuevo aprendiz del zabrak. Nyriag corrió e intentó dispararle, pero la lucha entre él y su oponente hacía que se movieran con rapidez. Entonces Itrun fue hacia aquel guerrero y le atacó con su sable. Este gritó y cayó al suelo moribundo.
-¡¿Qué son estas cosas?! – quiso saber Dorn Lo
-Te lo explicaré ahora – e Itrun se dirigió al yuuzhan vong - ¿Qué hacéis aquí?
El yuuzhan vong gruñó algo incomprensible salvo la palabra “jeedaai”. Itrun se rindió, pues se dio cuenta de que no hablaba básico, así que se puso a caminar hacia el este junto a su mujer y su padawan.
-Dorn, estos seres se llaman yuuzhan vong. Fueron los alienígenas invasores de la guerra que tuvo lugar hace dos años.
-No los he percibido con la Fuerza.
-Ni podrás: son inmunes a ella. Estos seres odian la tecnología y destrozan todo aparato electrónico que encuentran. En cambio, poseen una poderosa biotecnología.
-Sus armas eran raras.
-Sus armas y armaduras están vivas. Ahora debemos andar los tres con máxima precaución.
Llegaron por fin a la zona este y localizaron la antigua casa de uno de los Sobek. Itrun esperó que su intuición le hubiese servido y entró. Una vez ahí, lo que más le llamó la atención es que todo estaba excesivamente cuidado. Había tres camas, cocina, una habitación… todo pulcramente ordenado, por lo que hacía pensar que hubiera estado alguien allí hacía poco. Itrun calculó que quien hubiese estado viviendo allí, quién quiera que fuera, no hacía ni un mes que se marchó de aquella casa. Las fechas coincidían. Debía ser la casa de Sobek.
-Creo que hemos acertado. Aún así, busquemos a ver si encontramos algo, un datapad, lo que sea que confirme esto – sugirió el Maestro Jedi
Así pues, los tres se pusieron de nuevo a la búsqueda. Y de nuevo, Dorn fue el primero en encontrar algo.
-Maestro, mire lo que he encontrado
Se trataba de un holocron. A Itrun le dio un vuelco el corazón… estaba cerca, muy cerca de descubrir algo. Lo activó y salió una imagen holográfica de Anakin Solo.
-“Llevo un tiempo observando a Thatelroid – decía – Hay algo en él que me hace pensar que no ha regresado a la luz. Es posible que Xendor no haya desaparecido en su interior. Él y Sobek pasan solos en la colina mucho tiempo. No sé que le estará instruyendo. Mañana mandaré a Sobek a la casa y hablaré con él en la colina donde no nos vea nadie.”
Itrun se quedó pensando. Supuestamente, Anakin y Thatelroid tenían una misión en el sistema Dosha. ¿Se trataba simplemente de que Anakin supiera de Sobek o había algo más?
-¿Qué piensas, Itrun? – le preguntó Nyriag preocupada
-Estamos cerca. Debemos ir a la colina.
Así que fueron hacia allí. Al llegar, Itrun sintió una fuerte presencia del Lado Oscuro. Era muy probable que se tratase de secuelas de acciones pasadas, pero aún así era muy revelador. Él no fue el único que lo sintió.
-Maestro, ¿siente eso?
-Sí, Dorn. Lo siento.
Itrun miró y estudió el suelo. Estaba compuesto por arena y piedras que formaban un terreno duro y consistente. Sin embargo, no muy lejos había una zona donde la tierra estaba más tierna. Al fijarse, vio que esta parte de la tierra media unos dos metros de largo y medio de ancho. Itrun comenzó a mirar por alrededor.
-¿Qué ocurre, Maestro?
Pero Itrun no respondió. Encontró un trozo de tronco de árbol tirado en el suelo. Era justo lo que necesitaba. Sin decir nada, comenzó a escavar y escavar. Tardó un rato, pero al fin dio con algo. Un olor pestilente salió del hueco que había creado y en el hueco había un cadáver en descomposición. Itrun lo estudió: debía llevar unas tres semanas o un mes en ese estado. Se inclinó un poco más para observarle el rostro. Aunque era difícil reconocer un cuerpo en tales condiciones, se cercioró de su identidad: era Thatelroid. 

SESIÓN 2x06 A - EL GOBERNADOR